En cuanto al
lugar que ocupan profesores del pasado en mi cabeza, hay de todo, obviamente no
me acuerdo de todos, pero hay otros que de una manera u otra me aportaron bastante.
En primer
lugar, mi profesora de parvulario, Ana, siempre la recordaré por su amabilidad
y por ser la primera en iniciarme en la enseñanza, más tarde llegará “Don
Pitufo”, ese profesor de inglés al que nadie entendía, con una mala uva
constante, poco paciente con los niños… siempre me ponía N.M en el boletín de
notas en lugar de P.A.
Paco
Caballero fue un profesor de matemáticas, ya jubilado, que nos enseñaba de todo
menos lo que aparecía en el programa, para él era más importante leer el
periódico en clase o hacer sudokus que resolver problemas, algo que con los
años nos acarreó a todos grandes dificultades.
También
conocí a “Don Vicente”, para mí, el profesor al cual guardo más cariño,
enseñaba naturales en la ESO, con muchísimas ganas y disfrutaba con ello.
Exigía bastante y gracias a él me di cuenta de que en la ESO había que estudiar
más de lo que todo el mundo creía, era muy bueno con todos, y desgraciadamente
a mitad de curso abandonó su puesto por una enfermedad que no tardó en costarle
la vida.
También
recuerdo a dos profesoras de religión que pienso que me han puesto las mejores
películas del cine, al margen de predicar la palabra de Dios.
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